Hace seis horas y media que ha empezado el domingo...
...y estoy ligeramente achispado. En realidad estoy medio borracho, de manera que pido disculpas a los sufridos lectores por las faltas de ortografía que seguramente cometeré. Pero acabo de llegar a casa, a esta pequeña casa que es mi hogar, y mientras caminaba por las oscuras calles del madrileño barrio de Lavapiés, me he puesto a pesar mientras cantaba canciones del cancionero de la STE.
Un garito cualquiera, luces, música. Está cerca de la Fontana de Oro. Chicas, muchas chicas. Algunas muy guapas. Otras muy atractivas. Otras ambas cosas. Cruzo mirada con una de ellas, la cual podría estar en la Pasarela Cibeles. Ella no aparta la mirada. Me gustan las chicas así. Soy yo el que la aparta, pues no busco nada. Cuerpos al son de la música y de los Wonderbrá se mueven entre sombras y luces. Parecen atractivos, y las pieles son suaves al tacto. Muy suaves, pero no dulces. Todo está viciado por el humo y el alcohol.
Sí... son bellas, son hermosas, son atractivas, son Ellas. Pero...
Pero ninguna se acerca a Ella.
domingo, abril 25, 2004
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